Fotografía realizada el 23 Febrero 2014, Cámara Canon EOS 60D ..Exif iso 100 tv 1.3 av 6.3
CASCADA DEL BRAZAL
Nos encontramos
en la provincia de Castellón, en la comarca del
Alto Palancia, concretamente en la población de Navajas. De origen
musulmán, aunque posee algún yacimiento arqueológico romano, Navajas estuvo
poblado, hasta 1609 fecha de su expulsión, por moriscos, siendo repoblado al
año siguiente por cristianos procedentes de Jérica, Viver y la cuenca alta del Palancia.
Dejaremos el centro
de la población para centrarnos
en lugares tan pintorescos como el Salto
de la Novia, los amigos Javi Benedito y Juan Carlos Simón comienzan a
preparar el trípode bien nivelado
para poder fotografiar las espectacular Cascada del Brazal de 60
metros de altura y a cuyos pies se encuentra el antedicho Salto, lugar de una
hermosa leyenda.

Dicen qué alguien, en algún momento de la historia,
no tuvo otra idea más peligrosa que comprometer a las parejas realizar un acto dónde
debían demostrar su amor. Días antes de la boda, los novios, acompañados de sus
familiares y amigos se acercaban a un paraje cercano al pueblo dónde el río
Palancia se estrechaba en una garganta. Aquí era donde la novia debía demostrar
a su amado y al resto de la familia su amor puro e incondicional. La muchacha
tenía que saltar a la otra orilla del río. Si lograba cruzar se presagiaba un
matrimonio lleno de felicidad y fertilidad. Pero si la novia no lo conseguía,
entonces, se rompía el compromiso y tanto ella como su familia eran repudiadas.
Corrían días de fuertes tormentas en la sierra. El agua se despeñaba desde las
montañas y barrancos y se precipitaba con toda su fuerza y bravura hacia el
río. Eran días en los cuales se debía celebrar otra ceremonia del salto.
Bajaban los novios hacia el paraje acompañados de sus familiares y amigos. Como
siempre, todos esperaban el salto de la novia con bastante impaciencia. Sin embargo,
por esta vez, todos miraban recelosos la bravura del río y escuchaban el ruido
ensordecedor del agua al entrechocar con las rocas. Cogidos de la mano, los dos
amantes sabían que algo no iba a salir bien. La novia, muy nerviosa,
presintiendo lo peor, le soltó de la mano y le murmuró algo qué, solo él, pudo
escuchar. La muchacha, con la mirada aterrada fijada en el río y con el amor en
su corazón intentó saltar a la otra orilla…Pero el destino quiso que cayera al
agua y fuera rápidamente arrastrada hacia un remolino que la escondía y la
mostraba a su capricho.
El novio, desesperado, se lanzó al río para intentar
salvarla. Pero la furia de la naturaleza se reía de los dos. Jugó con sus
cuerpos durante algunos segundos y los hundió en sus entrañas para
siempre. Horas después, los dos amantes
aparecían río abajo con sus cuerpos flotando y abrazados fuertemente cómo
prometiéndose amor eterno.
Cuenta la leyenda qué, a partir de aquél momento, ya no se
volvió a repetir la ceremonia pues sumergió en una profunda tristeza, a los
habitantes de Navajas.
Dicen todavía qué, en las noches de luna llena, resuenan los
lamentos y las promesas de aquellos dos muchachos que perdieron la vida, en un
salto, por demostrar a los demás, lo qué ellos dos ya sabían.
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| Javi Benedito |
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| Juan Carlos Simón |